Deja de hacerlo pésimo y empieza a hacerlo excelente

vía Roller Derby Athletics

Hacemos un deporte que la gran mayoría en Estados Unidos y el mundo practica hace menos de 10 años, algunos sólo meses o un par de años. Por lo tanto nos falta la facilidad y calma que tienen los atletas que llevan en su deporte o disciplina desde que saben caminar. Todo se siente nuevo, complicado, extraño. Nos sentimos como “los nuevos” por varios años, incluso si ya estamos en una liga por 3 o 4 años, lo que para muchos significa que ya eres un “veterano del derby”.

En el derby nos lanzamos directamente a otros en una competencia muy física e íntima (no encontré una palabra mejor). Es fácil medir erróneamente nuestras habilidades y nuestro valor a la hora de enfrentar a nuestros oponentes en un solo jam, o una sola jugada. Esta experiencia se realza en la competencia con nuestro propio equipo y compañeros de liga con quienes pichangueamos (scrimmage) y con quienes jugamos en los entrenos, porque claramente ellos son nuestra competencia directa por un lugar en el roster o un lugar en un campeonato. Un jam malo, una jammer que se escapa por la interna, un intento fallido de bloqueo de cadera, y muchos de nosotros somos los primeros en decirnos que no somos lo suficientemente buenos para golpear a ese patinador o patinadora. Y jamás lo seremos.

Y parece que empeora: mientras más alto es el nivel de habilidades más alto es el calibre de la competencia. He visto patinadores competentes, fuertes, con muchas habilidades, implotar y caer en grandes crisis de confianza apenas logran el roster All-Star. Creen en sus corazones que son el peor jugador del equipo, y que no hay forma que logren el nivel que perciben en el resto de sus compañeros.

Es momento de hacer resoluciones, así que te desafío. Para los próximos ocho entrenamientos de roller derby a los que vayas, quiero que pases 60 segundos antes que empiece -en el auto, bus (micro), metro, en el calentamiento, etc.- diciéndote a ti mismo que eres un deportista fuerte, con habilidades e inteligente. Crea tu propio mantra que sea fácil de recordar y repetir, y dilo una y otra vez en tu cabeza. ¡Y créelo! Un amigo deportista de baseball me dijo esto: “Me gusta repetirme que soy un atleta fuerte y fluido. Luego me tomo 60 segundos para acordarme de alguna habilidad o truco que me gustaría hacer y mejorar en este entrenamiento”. En este caso “patino bajo y mantengo el pack” o “sólo veo agujeros, no veo bloqueadoras”.

Repite eso en tu cabeza, una y otra vez.

Construir la fortaleza mental y la autoconfianza debe ser tu meta este año. Deja de decirte a ti mismo lo que no puedes lograr, y empieza a recordarte lo capaz, fuerte, ágil, inteligente y exitoso eres en este deporte al que amas. Te reto y te desafío a comenzar a ser un mejor deportista diciéndote lo mucho que lo eres.

Traducción: Miss O’Troll